Los errores más cándidos con las copias de seguridad
Podríamos haber titulado esto como “Los 12 errores de las copias de seguridad: el tercero te dejará helado”. Pero intentaremos dejar el listón un pelín más alto. La verdad, muy a menudo pasan cosas que acaban como el rosario de la aurora. Son solo algunos pocos casos reales y todos hubieran sido fácilmente evitables.
No elegir las carpetas adecuadas
Disponer de los mejores recursos, replicar las copias online en cada continente del planeta, y pagar una dolorosa cuota por el servicio de backup, no sirve de nada si, al configurar la copia de seguridad, no seleccionas las carpetas adecuadas. Las importantes no pueden quedarse con “sus respectivos culos al aire”.
Mover una carpeta
Es una variante, en diferido, de lo anterior. No pasa nada por mover una carpeta a, por ejemplo, un nuevo disco duro. Eso sí: debe modificarse la copia de seguridad para que esta carpeta (aún más si es imprescindible) se incluya en el backup diario.
Confianza total en las sincronizaciones
Disfrutar de un servicio como OneDrive o Dropbox, por ejemplo, es algo que nunca sobra. En general, estas aplicaciones ofrecen mucha seguridad, sobre todo si se estropea el disco duro. Pero hay situaciones en las que, en lugar de ayudar, perjudican.
Por ejemplo: si nos entra un virus que lo encripta todo, perderemos la información del Pc, la que está en la nube y la de cualquier otro ordenador conectado a la misma cuenta de sincronización. Un caso típico es la vinculación del portátil con el Pc de la oficina.
Otra situación incómoda pasa cuando se borra un archivo o una carpeta, por error, en cualquiera de los ordenadores sincronizados. Esta queda borrada en todos. Cierto es que estas aplicaciones ofrecen algo de protección (papelera virtual), pero es mejor no tentar a la suerte.
Restaurar una copia antigua
Todo un clásico. Es algo fatal. Muy malo. Horrendo. Sobre todo cuando no se dispone de una copia actual o esta falla. El resultado es que, tal vez por la curiosidad de probar o tal vez por demasiado tiempo libre, los datos actuales se sustituyen (sin vuelta atrás) por los de hace año y medio. ¿Cómo se le queda a uno el body? ¡Cuidado con restaurar si no es necesario o si no se domina el tema!
Encriptar la copia con una contraseña que nadie sabe
Es uno de los grandes éxitos en la lista de “fallos tontos”. Nadie se ha apuntado la contraseña que protege la copia de seguridad. Es, además, probable que nadie recuerde ni el nombre de la encantadora persona que la puso. En ocasiones, el fabricante del software de backup puede echar un cable. En otras, no.
¿Cómo recuperar la copia de seguridad?
Toda empresa debería tener documentado su propio Plan de Recuperación ante Desastres. Pero seguro que redactar el plan es algo que está previsto para el mes que viene, “ya, si eso”. Mientras, al servidor parece que le duele alguna tripa: se le ha estropeado el disco duro y no arranca.
-¿Tenemos copias de seguridad, amigo?
-Sí, el informático las configuró hace 20 años. Seguro que las tenemos.
-¿Y dónde está el informático?
-Está jubilado. Vive en Nepal. No vuelve aquí ni loco.
-¿Sabes cómo recuperar las copias de seguridad de esta maldita máquina?
-Ni idea, jefe.
Fe total en la autodisciplina
Suelo preguntar, a mis clientes, si hacen copias. “¡Sí, claro! Las tengo en un PEN”. Me abren un cajón, me enseñan un viejo sacapuntas, y me dicen “¿lo ves?”. “Vale, ¿tienes las de ayer?”, les digo. “Pues no, las hice en un verano… el pasado… o el anterior… no me acuerdo muy bien”.
Y, sí, existen especímenes muy extraños que hacen las copias de seguridad sin fallar un solo día. Sin embargo, la gran mayoría solo somos fiables en procrastinar; dejamos todo aquello que no nos ahoga para un mañana que nunca llega. Moraleja: si no es automático, no se hace.
Hacer la copia en el mismo disco duro
Es otro error que siempre se sube al podio de los peores errores. Si bien es preferible hacer una mala copia a no hacer ninguna, esta sutileza no ofrece la menor protección si, por ejemplo, se estropea el disco duro.
Ni tampoco en otras situaciones: entra un virus que lo encripta todo, roban el ordenador, hay un incendio, vas en bici y se te cae el portátil, un borrado por error, un empleado cabreado con el jefe, una tormenta, un apagón eléctrico, una inundación…
Mitos sin fundamento
A veces, me hacen preguntas con cierto tonito acusatorio: ¿cómo es posible que se estropee un ordenador nuevo? ¡Me lo has vendido tú (mamón)! Efectivamente, el hecho de comprar un ordenador nuevo equivale, no cabe duda alguna, a que nada malo puede ocurrir; incluso le garantiza a uno que le toque la lotería. Lo mismo pasa con un coche nuevo: imposible que se estropee o que sufra un accidente. Todos lo sabemos.
Por tanto, solo los muy tontos hacen copias de seguridad.
Si compramos un disco duro “para copias de seguridad”, somos dueños de un búnker indestructible. Si, casualmente, cayera en las entrañas de un volcán furibundo, no podría pasarle absolutamente nada. No se llamaría “disco para copias de seguridad” si no fuera algo “seguro”.
Pero no hace falta que se estropee el nuevo portátil. Se puede caer, mojar, quemar, perder; te lo pueden robar, romper… Lo mismo vale para ese nuevo disco duro tan fiable que te acabas de comprar. Todo (nuevo, viejo, grande, pequeño, caro o barato), mi querido amigo, puede estropearse repentinamente y para siempre. Doy fe.
Por tanto, por muy nuevo que sea un portátil y por muy seguro que sea un disco duro, las posibilidades de que les ocurra algo están revoloteando cerca; es completamente falso que un chisme nuevo no puede estropearse. Las copias de seguridad, siempre; tanto para lo viejo como para lo nuevo. Los datos, por triplicado, como mínimo. ¡Siempre!
Las bases de datos
Entre las empresas que más en serio se toman lo de las copias de seguridad, las hay que no prestan atención a las bases de datos SQL. No todos los programas de copias de seguridad son capaces de ponerlas a buen recaudo. A veces, ni siquiera se sabe que todo depende del famoso SQL Server. Es necesario, pues, comprobar este punto fundamental.
Monitorizar las copias
El universo se coordina para fastidiar a cada cual dónde más le duele y en el peor momento. Las copias de seguridad están formadas por un conjunto de elementos que parece tener un único objetivo: putear al personal.
Pasan cosas de lo más tontas. Tanto que nadie se las espera. Por ejemplo, el disco duro donde se alojan las copias (sea uno en la empresa, sea en la nube), se llena. También, como todo lo demás, puede (y suele) estropearse.
El otro día, alguien cogió el disco duro (el de las copias de seguridad) para guardar las fotos de un poni trotando bajo el arcoíris. No se acordó de devolverlo. Tampoco dijo nada. Mientras, nadie tenía motivos para pensar que el backup no se hacía. Cuando entró un virus en la empresa, que se lo cargó todo, ese pequeño descuido salió muy caro.
Todos los programas de copias de seguridad tienen la opción de enviar un email al administrador, en el que se confirma si la copia ha ido bien o mal. Es imprescindible saber lo que está ocurriendo.
Ni siquiera hacer copias
Pues sí: hay gente que ni siquiera llega a imaginar la desaparición de sus datos en un santiamén. Son los que creen que “esto a mí no me va a pasar”. Ser un activista del positivismo profundo no cambia el mundo.
Conclusión
Diseña tu propio sistema de copias de seguridad para que cubra todas las posibilidades. Todo lo que supongas que no puede pasar, pasa. Basta imaginar la situación de tu empresa con todos los ordenadores borrados. ¿Podrías hacer un listado de consecuencias ahora mismo?